Cuando el deseo enciende cuerpos… y apaga almas
No todo lo que excita sostiene. Y no todo lo que toca… abraza.
No todo lo que excita sostiene. Y no todo lo que toca… abraza.
La historia de Caín y Abel revela que el mal puede nacer del dolor no acompañado. Entre la herida y la comprensión hay un puente: la empatía, capaz de evitar que la desconexión se convierta en daño.