Cuando el orgullo impide llorar… y se rompe en silencio
Cuando todo se trata de ti, te olvidas de ti. Y el alma se queda sola, aunque todos te aplaudan.
Cuando todo se trata de ti, te olvidas de ti. Y el alma se queda sola, aunque todos te aplaudan.
A veces no gritas por rabia. Gritas porque nadie escuchó el dolor antes.
No es falta de ganas. Es exceso de peso. Y a veces, respirar ya es un acto de valentía.
Lo que deseas no es lo que el otro tiene… es sentir que tú también mereces.
Guardar tanto por miedo a necesitar… a veces impide recordar cómo se vive.